Tienes una varita mágica para el éxito (pero quizás aún no la has descubierto)

Varita mágica“La regla más importante que gobierna la varitología es que la varita elige al mago que va a trabajar con ella. No al revés.”

Esta frase, extraída del mundo de Harry Potter, nos sirve para reflexionar acerca de cuál es la varita mágica para el éxito y también cuál es su particularidad.

Nuestra varita mágica es nuestro propósito. Nuestra razón de ser.

O sea, aquello que estamos dispuestos a hacer por los demás porque nos parece importante, porque es la huella o el grano de arena que queremos dejar en este mundo, aun en aquellas ocasiones en las que es algo esforzado y que quizás no nos brinde la compensación o reconocimiento que consideramos que nos correspondería.

Vivir y actuar de acuerdo a nuestros propósitos es gratificante y motivante, ya que nos permite ser nosotros mismos. Es lo que hace que un martes tengamos el mismo entusiasmo que un sábado.

Ese propósito, cuando lo declaramos y le damos forma, se denomina “misión”. Ejemplos:

  • Mis propósitos tienen que ver con la educación, la colaboración y la motivación. En base a ello, he declarado que mi misión personal es “mejorar los resultados de personas y organizaciones de dos maneras: facilitando la colaboración y permitiendo que cada persona despliegue su máximo potencial
  • La misión de Steve Jobs, cristalizada en Apple, era “trasladar la tecnología más avanzada a todos los usuarios y así poner el mundo en sus manos”
  • La misión del pintor suizo Ferdinand Hodler era “expresar el elemento eterno que existe en la naturaleza”
  • La misión de Gandhi era “obtener la independencia de la India a través de la paz”

Quiero recalcar que la misión tiene más que ver con los otros que con nosotros. Es ese beneficio que queremos aportar a otras personas, a la sociedad o al mundo. Así, si alguien dice que lo que más quiere es “estudiar historia” o “dar la vuelta al globo navegando” no está enunciando una misión. Tampoco lo hace la persona que dice que su misión es ser arquitecta (o médica, abogada, etc.). En cambio, sí lo hace la arquitecta que ha declarado que su misión es “proveer bienestar a través de la belleza y la creatividad” o la médica que ha declarado que su misión es “mejorar los procesos de atención y cuidado de pacientes”.

Es por ello que trabajar alineados con nuestros propósitos, con nuestra misión personal, nos hace más seguros y confiables.  Multiplica la energía y la satisfacción en nuestro día a día. También nos permite aprovechar oportunidades y – muy importante – nos permite decir que “no” sin culpa. Con todo ello, inevitablemente, mejoramos nuestros resultados.

Ahora bien: de la misma manera que la varita elige al mago (y no al revés), Steven Covey, en su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” indica que nosotros no creamos nuestra misión personal. Únicamente podemos descubrir cuál es. Y animarnos a declararla (un “salir del armario” profesional).

Esta reflexión es necesaria porque a muchos nos han enseñado que el éxito está afuera: en el dinero, en el prestigio y en reconocimiento, por lo que tendemos a elegir nuestros estudios y a estructurar nuestra actividad profesional con el objetivo de alcanzar estas metas lo mejor posible. Partiendo de lo que nos da bien (o menos mal…), influenciados algunas veces por las necesidades del momento y otras por las miradas y expectativas de los demás, actuamos sin prestar la debida atención a lo que hay en nuestro corazón.

No es que esté mal buscar dinero, prestigio, o reconocimiento, pero la experiencia indica que centrar una carrera o profesión principalmente en recompensas extrínsecas no suele funcionar bien. Las personas que trabajan sin atender a sus propósitos, alejadas de un sentido de misión, pagan el precio de vivir en una sensación permanente de tener que sacrificarse para poder alcanzar sus objetivos y, en última instancia, de que lo que están logrando no tiene gran valor. Si es que lo logran, ya que las recompensas extrínsecas suelen ser consecuencia de la energía y del entusiasmo, no su causa.

Por suerte, nunca es tarde para hacer un ajuste. Hay muchas maneras para agregar o aumentar el componente de propósito en nuestro trabajo. Ese es el objetivo del coaching de transformación profesional: establecer proyecto profesional ambicioso, motivante y sustentable que tenga en cuenta los aspectos económicos, familiares y sociales sin desatender nuestro verdadero “ser”. Si sospechas que en tu actividad te está faltando algo importante o si te sientes desmotivado y sin energía, posiblemente haya una varita mágica esperándote. Solo tienes que animarte a ir a por ella.

Para más información, ver aquí.

 

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